Areguá, un paseo inspirador

Areguá: Historia, Arte y Naturaleza a Orillas del Ypacaraí

Areguá: Historia, Arte y Naturaleza

Un recorrido por el alma alfarera y los paisajes coloniales de la joya del Ypacaraí

El olor a barro recién cocido llega antes que la vista del lago. En Areguá, cada esquina del casco histórico tiene un horno encendido, una vasija tomando forma o un artesano que lleva generaciones repitiendo el mismo gesto de las manos. Es un pueblo que se camina despacio — y que, como vas a ver, lleva más de cuatro siglos construyendo esa identidad.

Un viaje a través del tiempo

Los orígenes de la actual ciudad de Areguá se remontan a épocas precoloniales. Inicialmente, la región estaba habitada por los Mbya Guaraní, a quienes se conocía como «Ariguá» (que significa «los de arriba»), debido a que se asentaban en una zona geográficamente elevada. De esta denominación nativa se desprende el nombre actual de la comunidad.

Antes de la llegada de los españoles, el territorio era conocido como «Tapaicuá», en honor a un legendario cacique local. Sería en el año 1538 cuando el conquistador Domingo Martínez de Irala fundaría oficialmente el poblado sobre la base de este asentamiento indígena, situado estratégicamente a orillas del Lago Ypacaraí, con los pobladores originarios rodeando lo que hoy constituye el entorno de la icónica iglesia.

Representación artesanal de los pobladores originarios en Areguá
Figuras talladas en barro que rinden homenaje a los orígenes nativos y guaraníes de la región.

La historia de la propiedad de estas tierras conecta directamente con la época de la Conquista en el Río de la Plata. Tras el desplazamiento de los guaraní-carios, la Corona española distribuyó el territorio como recompensa. El primer propietario hispano fue el expedicionario Juan de la Torre, quien llegó con Juan de Salazar en 1537 y formó parte de los primeros habitantes del Fuerte de Asunción. De la Torre recibió formalmente las tierras aregüeñas mediante una “merced real” firmada por el gobernador Diego Ortiz de Zárate Mendieta el 5 de junio de 1576.

Posteriormente, la Orden de los Mercedarios se convirtió en un actor clave para el desarrollo local. Esta orden mendicante, dedicada al rescate de cautivos, llegó a la región con la expedición de Pedro de Mendoza y creció gracias a diversas limosnas y donaciones territoriales. La más significativa en la zona fue realizada en enero de 1625 por Ana de Estrada, viuda de Juan de la Torre.

Con el tiempo, los religiosos ampliaron su dominio mediante legados de otros herederos coloniales. Para quienes deseen profundizar en los detalles y crónicas de estos primeros propietarios, el libro “Areguá / Rescate Histórico 1576-1870” de la renombrada historiadora Margarita Durán Estragó constituye una lectura fundamental.

Castillo Carlota Palmerola, Patrimonio Histórico de Areguá

Areguá hoy: Refugio creativo y patrimonio vivo

De esa historia colonial nace la Areguá de hoy. La comunidad asume institucionalmente el 13 de noviembre de 1862 como su fecha fundacional, y en la actualidad es una vibrante ciudad con una población que supera los 70.000 habitantes. Se encuentra estratégicamente ubicada en el Departamento Central, a unos 22 kilómetros de Asunción (aproximadamente 31 km por ruta pavimentada) — lo suficientemente cerca para una escapada de un día, lo suficientemente distinta para sentirse un mundo aparte.

Reconocida oficialmente como una “Ciudad Creativa” por la UNESCO, Areguá destaca como la indiscutible capital de los artesanos y un refugio predilecto para los artistas paraguayos. Su Casco Histórico conserva un envidiable patrimonio arquitectónico, repleto de casonas coloniales bellamente preservadas que invitan a caminatas tranquilas. A este atractivo urbano se le suma un entorno natural privilegiado donde el paisaje se fusiona de forma idílica con el espejo de agua del Lago Ypacaraí.

Formaciones hexagonales del Cerro Koi
Monumentos naturales: Las imponentes formaciones de piedra arenisca hexagonal del Cerro Koi.
Antigua Estación de Tren de Areguá
La mítica Estación de Tren, hoy convertida en un espacio cultural y punto de encuentro familiar.

El alma alfarera y las ferias tradicionales

La alfarería y el moldeado en barro son el motor económico y la identidad cultural de Areguá. Tradicionalmente, la exhibición y venta masiva de estas artesanías se concentra sobre la Avenida Nuestra Señora de la Candelaria, extendiéndose por unas cuatro cuadras entre la Avenida del Lago y la curva de acceso en el trayecto que conecta con Luque. Si bien en este punto comercial operan principalmente intermediarios y revendedores, el verdadero corazón de la producción palpita en los barrios tradicionales de Las Mercedes, Santo Domingo, San Roque y San Miguel.

Al recorrer las calles internas de estos barrios, los visitantes pueden observar directamente los talleres abiertos y los centenarios procesos de modelado en torno y cocción del barro en los hornos tradicionales.

Existe una notable diferencia de costos entre los intermediarios de las avenidas principales y los precios de los propios productores en los barrios alfareros. Con el objetivo de acortar esta brecha y beneficiar de manera equitativa tanto al artesano local como al comprador final, se sugiere saltar la intermediación visitando directamente sus talleres.

Alfarero moldeando el barro en Areguá

La ciudad también brilla a través de sus eventos temporales. Hacia el fin de año, la avenida principal se transforma con la tradicional Feria Navideña, un evento de un mes de duración donde los productores locales exponen una asombrosa variedad de pesebres artesanales y piezas decorativas tradicionales.

Escalinata intervenida artísticamente en el Barrio Las Mercedes
Cada rincón respira arte: La colorida Escalinata del Barrio Las Mercedes, un paso obligado para fotografías.

Por otra parte, la gastronomía y la agricultura tienen su propio espacio de celebración. Conocida también como la “Capital Nacional de la Frutilla”, la ciudad fortalece año tras año su producción fruti-hortícola gracias a comités organizados. Durante la temporada de cosecha, la aclamada Feria de la Frutilla ofrece de forma directa postres artesanales, licores, jaleas y frutas frescas, garantizando precios justos e inigualables directamente del productor al consumidor.

Tres cosas para no perderte

  • 1Los barrios alfarerosLas Mercedes, Santo Domingo, San Roque y San Miguel — ahí está el precio justo y el proceso completo, sin intermediarios.
  • 2La Escalinata de Las MercedesEl rincón más fotografiado de la ciudad, a pocos pasos de la iglesia de la Candelaria.
  • 3Una feria de temporadaNavideña en diciembre, de la Frutilla en cosecha — cada una con precios directos del productor.

¡Planificá tu recorrido sin intermediarios!

Accedé de forma gratuita al mapa interactivo y al directorio de productores alfareros, locales gastronómicos y galerías de arte de la ciudad.

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